En los tiempos posmodernos que vivimos, la ciencia es válida por su aplicación tecnológica y no por los ideales de verdad y progreso.


Por esto mismo hay que separar entre lo que es ideológico y lo que no lo es; y distinguir lo que está destinado a imponer lo falso.


Una ciencia del hombre debe cuidar del futuro no como un simple ejercicio académico, sino para dominarlo. Para ello hay que desmistificar el espacio, esto se logra teniendo en cuenta dos datos esenciales: por un lado el paisaje, la funcionalización de la estructura tecno-productiva y lugar de reitificación; por otro lado, la sociedad total, que anima al espacio.



Así, la ciencia geográfica será re formulada y deberá luchar y abrirse camino a través de aquellas que en la actualidad se desarrollan lejos de cualquier humanismo.

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